La UNE fija un marco ético contra el uso indiscriminado de la Inteligencia Artificial en la edición científica

La Unión de Editoriales Universitarias Españolas (UNE) ha hecho pública una declaración institucional que busca poner orden al impacto de la Inteligencia Artificial (IA) en el ecosistema científico y académico. Con este documento, la asociación que engloba a los servicios de publicaciones de las universidades y centros de investigación españoles establece una hoja de ruta para garantizar la calidad, el rigor y la propiedad intelectual en un entorno dominado por la rápida aceleración tecnológica.
El texto parte de una premisa clara: las herramientas de IA ofrecen un potencial indiscutible para optimizar procesos editoriales y de investigación, pero su papel debe ser estrictamente instrumental. Bajo ninguna circunstancia, remarca la UNE, estas tecnologías podrán sustituir el juicio crítico, la responsabilidad ni la supervisión de autores, revisores y profesionales de la edición.
Uno de los puntos más tajantes del posicionamiento se centra en los derechos de autor y la atribución de los trabajos. La UNE determina de forma explícita que ningún sistema de IA podrá ser acreditado como autor ni coautor de una publicación científica. El motivo es tanto ético como jurídico: las máquinas carecen de personalidad legal para responder de la veracidad de los datos, la originalidad de los textos o las eventuales infracciones de derechos de propiedad intelectual.
En coherencia con esta postura, la declaración exige un ejercicio de transparencia total. Aquellos investigadores que utilicen herramientas generativas en la elaboración de sus manuscritos deberán comunicarlo detalladamente, indicando el programa, la versión y la tarea específica para la que se ha empleado. La responsabilidad final del contenido recaerá, en todo caso, en la persona que firma la investigación.
La declaración institucional dedica asimismo especial atención a la evaluación ciega por pares (peer review), un proceso crítico para validar el conocimiento científico. Para proteger los derechos de los investigadores, la UNE prohíbe alimentar herramientas de IA de acceso público con manuscritos inéditos o datos no publicados que no garanticen una confidencialidad absoluta.
Si bien se permite el uso de software especializado para tareas automatizadas de apoyo, como la verificación de citaciones o la localización de plagios, la valoración cualitativa del trabajo y la decisión sobre su publicación se mantienen en manos de evaluadores humanos.
Para aterrizar estos principios, la UNE plantea una serie de compromisos para las editoriales integradas en la red. Entre ellos figuran la formulación de políticas claras sobre usos aceptados, la formación continua de los equipos editoriales, la supervisión estricta de autorías y metadatos, y la garantía de que las decisiones finales sean siempre 100% humanas. Además, se enfatiza la protección estricta de la confidencialidad, los derechos de autor y la adopción de herramientas específicas para detectar contenidos generados por IA.
Planteada como una propuesta dinámica y actualizable a medida que evolucione la tecnología, la declaración se acompaña de un formulario de adhesión y guías prácticas de uso. Desde la UNE apelan al conjunto de la comunidad científica y editorial a sumarse a este marco de trabajo, convencidos de que la tecnología solo aportará valor real a la universidad si está guiada por la transparencia, la responsabilidad y la supervisión profesional.



