Entre libreros y civilización islámica: mi Sharjah Booksellers Conference 2026

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Booksellers Conference

Tres libreros de Madrid fuimos invitados a la Booksellers Conference de Sharjah, uno de los siete emiratos árabes que ha hecho de la cultura una de sus principales señas de identidad y que, gracias a sus numerosos museos y eventos culturales, entre ellos la Bienal de Arte o la Feria Internacional del Libro, reúne cada año a profesionales de la cultura de todo el mundo. No es casualidad que la UNESCO la nombrara Capital Cultural del Mundo Árabe en 1998 y Capital Mundial del Libro en 2019.

Mis colegas de viaje, también miembros de la asociación Librerías de Madrid, eran Elena Martínez, de Librería Serendipias, y Daniel (Dani) Aubareda, de Atom Cómics, a quienes ya admiraba por sus identidades libreras y por encuentros como la conferencia sobre cómic y manga que Dani ofreció el año pasado en FestiLIJ3C, el festival de literatura infantil y juvenil que precisamente organiza Elena en la ciudad de Tres Cantos.

Sharjah Booksellers Conference: cuatro talleres sobre librerías independientes

La Sharjah Booksellers Conference, organizada por la Sharjah Book Authority, tuvo una duración de dos días, el 19 y el 20 de septiembre, durante los cuales ofrecí cuatro workshops sobre librerías pequeñas bajo el título «Growing Beyond Your Bookshop: How Independent Bookstores Can Increase Their Impact Without Increasing Their Size». En otras palabras, cómo las librerías de barrio pueden ampliar su impacto sin necesidad de ampliar su espacio físico.

Cada workshop se desarrolló de manera diferente, como diferentes eran las librerías que participaban. Había, por ejemplo, librerías/bibliotecas de intercambio (un modelo muy utilizado en Kenia), o librerías de países donde el mercado sigue dominado por las lenguas de sus excolonias (el francés en Senegal y Madagascar o el inglés en India), una realidad que mi yo librero del otro lado del Atlántico, acostumbrado desde hace siglos a desenvolverse en español, ya ni siquiera percibe. También había librerías de los emiratos que utilizan apps estilo «Glovo» como canal de venta y alquiler de libros. Y una librería que a todos nos fascinó, y que quiero destacar especialmente, fue Funky Rainbow de Bangalore, especializada en infantil, que Elena decía que era su versión en la India y diría que un poco también mi versión, en el sentido de lo pequeña y «ecofriendly» que era.

Las cinco dimensiones para la expansión de las librerías de barrio

En el workshop planteé cinco dimensiones de expansión. Les pedí a los participantes que imaginaran que todos tenían una librería de 60 metros cuadrados como la mía y que pensaran qué pasaría si no pudieran crecer físicamente, sino solo utilizar a su favor cinco estrategias que resumí en: 1) optimización del espacio, 2) presencia digital, 3) territorio, 4) comunidad y 5) el ecosistema del libro (lo que suelo llamar «support systems»).

Las respuestas fueron de lo más variopintas. Uno de los participantes me dijo que colgaría una pantalla gigante en la fachada con una recomendación de libros diferente cada día para los paseantes y pensé que, si bien eso entraría dentro de la presencia digital, quizá pondría en riesgo la optimización del espacio. Me dije: «Yo mejor me quedo con mi sistema analógico de vitrina tradicional, que hasta el momento no me ha fallado», pero para eso se hacen los talleres, ¿no? Para contrastar opiniones, criterios, estéticas y percepciones.

Optimización del espacio y eficiencia operativa

Me sorprendió cuántas personas preguntaban cómo habíamos optimizado el espacio en El Retiro de las Letras. Pensé que sería uno de los puntos que pasaríamos por encima, pero algunos querían saber hasta el más mínimo detalle: las medidas de los muebles, la profundidad de cada uno, la altura ideal de estantería a estantería, el color, los proveedores, los precios y cómo hacer caber a más personas en los eventos. También hablamos de lo que ganas y pierdes cuando te amplías físicamente. Por ejemplo, la Librería Utópicas de México mencionó que, si bien ahora que se han ampliado a una casa más grande pueden hacer muchos más eventos y tener muchos más libros, sienten que han perdido en eficiencia operativa.

Presencia digital y comercio electrónico

Sobre la presencia digital hablamos de la inversión en la web, de los softwares de gestión y de la relación que mantenemos con los clientes por WhatsApp o correo electrónico. Una de las cosas que descubrí fue que, en muchos más países de los que pensaba, las ventas online se siguen gestionando principalmente a través de las publicaciones en redes sociales, y no mediante pasarelas de pago.

Territorio: alianzas más allá de la librería

En lo que concierne al territorio, hablamos de los lugares (cercanos o lejanos) a las librerías que los libreros podemos usar para extender las ventas y surgieron festivales como el Festival Macondo de Nairobi (sí, inspirado en Macondo de García Márquez), en el que participan algunas librerías de Kenia. Aquí tuve la oportunidad de contar la bella relación que tiene el Retiro con los libros, por ejemplo, el uso que hacemos de la Biblioteca Eugenio Trías, ubicada en el parque, cuando necesitamos espacio para más de treinta personas y cómo, en la Feria del Libro de Madrid, los asociados a Librerías de Madrid nos trasladamos al Retiro durante dos semanas y nos llevamos con nosotros nuestra identidad librera.

Comunidad: fidelización y gestión de clientes

Cuando pasamos a hablar de la comunidad, se compartieron muchas anécdotas y preguntas sobre cómo manejar ciertas situaciones con los clientes y vecinos para evitar contratiempos. Hablamos, por ejemplo, de las propuestas constantes de autores autopublicados (que algunos libreros decían recibir con gran gusto) o de cómo gestionar las solicitudes de devolución de libros cuando llegan a ser demasiadas. También de lo difícil que puede ser, en el caso de librerías que atraen a muchos jóvenes como Atom Comics de España, pedirles a quienes van mayoritariamente a mirar que circulen para dejar entrar a otros clientes que tal vez sí comprarían.

El tema de la comunidad es de tener cuidado porque la confianza se gana, pero también se pierde. Siempre recuerdo una reseña de Google que hizo una chica a una librería cinco años después de haberse convertido en cliente. En ella se retractaba de la buena reseña que había escrito al principio porque, después de toda su fidelidad y de los amigos y familiares que había llevado a la librería durante esos años, sentía que le habían roto el corazón y dejaba claro que no volvería. Desde luego, la comunidad da grandes alegrías pero, sin la constancia, se puede perder igual que se pierden los amigos.

Ecosistema del libro y regulación del precio fijo

A propósito del punto sobre el ecosistema del libro, lo que yo llamo «support systems», en algunos de los cuatro workshops que di se llegaba muy rápidamente a este apartado porque, claro, es difícil hablar de cada librería de manera aislada sin mencionar también el mercado en el que se encuadra, las políticas públicas que ayudan a sostener la red, los gremios, los colectivos y otras tantas iniciativas que surgen. Mejor dicho, los mínimos del ecosistema que nos dan soporte. Hubo un workshop en el que, curiosamente, cada estrategia en torno a las cinco dimensiones tenía que ver de una u otra forma con descuentos. Por ejemplo, descuentos durante el Book Month en Siria o durante el Ramadán en Mauritania. Incluso había una librería de Ecuador que ni siquiera mencionó los descuentos, directamente dijo que regalaba libros en uno de sus festejos.

Por eso ya sabía que, cuando llegara al tema de la regulación de los precios, más de uno se podría asombrar. Y así fue. Quedaban diez minutos para finalizar el workshop cuando mencioné que, sin el precio fijo, regulado en España por el artículo 9 de la Ley del Libro, quizá yo no me hubiese atrevido a abrir una librería. Ahí fue cuando expliqué que en España los descuentos de más del 5 % del precio del libro son ilegales, con algunas excepciones en momentos específicos del año, como la Feria del Libro o el Día del Libro. Los ojos de algunos participantes se abrieron y se podía ver cómo, detrás de ellos, sus neuronas hacían sinapsis a toda velocidad mientras sacaban cuentas en el hipotético caso de que la ley existiera en sus respectivos países.

En los otros tres workshops el asunto de los descuentos fluyó un poco más natural. Algunas librerías lamentaban que no existiera una ley así, pero otras tenían razones de peso para no desearla. Es el caso de la Librería G.M. FAKRA de Madagascar, muy dependiente de las importaciones de libros desde Francia, que explicó que, con la fluctuación de los costos de los fletes, una regulación del precio podría ser mortal.

Plataformas digitales y venta presencial: Todos Tus Libros vs. Bookshop.org

Y bueno, como para mí lo mejor siempre queda para el final, cerraba los workshops casi siempre hablando de Todos Tus Libros, una plataforma que desde que conozco me ha parecido revolucionaria porque georreferencia un libro a la librería más cercana que lo tenga en stock o lo pueda conseguir en dos o tres días. En uno de los workshops surgió la comparación con Bookshop.org, la plataforma estadounidense que rápidamente se extendió en el Reino Unido y que recolecta el porcentaje destinado a las librerías a través de un frenético sistema de dropshipping.

Recuerdo haber admirado mucho Bookshop.org durante la pandemia y haber entrevistado a sus creadores en una conferencia virtual de la #FILBoEnCasa cuando aún trabajaba en Bogotá, y aunque no dejo de admirarla, ahora que formo parte de Todos Tus Libros siento que sus logros son mayores. Ambas plataformas comparten una misión similar, pero mientras Bookshop.org recolecta dinero para las librerías y ha desarrollado cada vez más opciones que permiten ampliar las ventas a otros formatos como el e-book, Todos Tus Libros demuestra cómo en este país de «socializadores» vence la presencialidad. Y uno de sus grandes logros es precisamente ese: conseguir que los clientes terminen entrando a las librerías y socializando con los libreros.

Una asamblea internacional del sector editorial

Surgieron un montón de experiencias en los cuatro workshops que preparé y quedó claro que las formas de expandirse sin crecer en tamaño físico son infinitas. Además, cada una de las cinco dimensiones se puede cruzar con las demás. Por ejemplo, la comunidad también puede ser parte de los «support systems» (¡y vaya soporte el que da!), Todos Tus Libros también forma parte de la presencia digital colectiva de las librerías y el posicionamiento de marca, que tanto nos gusta mencionar en estos encuentros, las atraviesa a todas porque, justamente, la expansión simbólica que yo planteaba a través de estas cinco dimensiones tiene que ver con el posicionamiento de tu personalidad librera.

En resumen, tuve alrededor de 30 participantes de 17 países en los talleres: Argentina, Camerún, Ecuador, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, España, Etiopía, Filipinas, India, Indonesia, Kenia, Madagascar, Mauritania, México, Perú, Ruanda y Senegal, así que aquello parecía una pequeña asamblea internacional. Y fuera de los workshops conocí a unos cuantos más representantes de otros países, como Chile, Inglaterra, Polonia y Ucrania. También me reencontré con caras muy cercanas, como Jhon Naranjo, editor de Rey Naranjo y codueño de la librería Santo & Seña de Bogotá, con quien pude compartir sobremesas e ilusiones durante esos días.

Si tuviera que destacar algunas de las conferencias magistrales, aunque casi todas tenían que ver con experiencias muy lejanas a la mía, mencionaría la de Oleksii Erinchak, fundador de Sens Bookstore de Ucrania, una cadena de cuatro librerías cuya primera sede abrió poco antes de la invasión rusa de Ucrania. Su perspectiva librera en un contexto de conflicto no pudo sino sensibilizarme. Cosas que damos por sentadas, como conseguir una aseguradora para la librería, son imposibles para él durante la guerra. También cuando le preguntaron en la audiencia qué era lo que más le había enorgullecido, respondió que cada vez que veía a un autor en lengua ucraniana en la lista de los más vendidos del año, por encima de los autores en lengua rusa, sentía que sus librerías habían contribuido a ese éxito de la bibliodiversidad.

Patrimonio cultural en Sharjah: la visita al Museo de la Civilización Islámica

Y bueno, no todo fueron encuentros profesionales. Pude aprovechar el día del aterrizaje para hacer un poco de turismo cultural. Como ya dije más arriba, Sharjah fue nombrada por la UNESCO Capital Cultural del Mundo Árabe en 1998 y Capital Mundial del Libro en 2019, como resultado de su larga trayectoria de inversión en libros, educación, museos y preservación del patrimonio cultural. Entre los museos destacan el de la Civilización Islámica, el de Patrimonio y el de Caligrafía, y mientras investigaba qué hacer con mi tiempo, decidí dedicar las dos horas que tenía esa tarde a conocer el Museo de la Civilización Islámica, ubicado en un edificio cerca del paseo marítimo que originalmente había sido un zoco y que aún conserva los grandes arcos del antiguo mercado y su hermosa cúpula.

Es bastante conocido que la experiencia emiratí tiene mucho que ver con los privilegios VIP y lo pudimos notar en el hotel, en el transporte, en el trato y en la comida. No obstante, sin ánimo de presumir, donde más exclusiva me sentí fue en este museo. La semana anterior a visitar Sharjah escribí al museo para preguntar si ofrecían visitas guiadas y, sin que se los pidiera explícitamente, me organizaron un encuentro privado con una guía en inglés que me hizo un tour personalizado por cada una de las siete galerías del museo, de manera gratuita y con una sonrisa. Es la experiencia más parecida a aquella visita a puertas cerradas que conseguí una vez en un sorteo del Reina Sofía de Madrid, en la que pude contemplar el Guernica de Picasso sin prisa y sin el hacinamiento habitual. La guía, que se llamaba Mai Shafiea, me habló de los principios de la fe islámica y la importancia de la astronomía, de los avances científicos y médicos, de la numismática, la joyería y la tapicería. Y, entre tanta historia compartida, aparecía una y otra vez la Alhambra de Granada, presentada como una de las grandes expresiones de la arquitectura y la cultura islámicas, algo que me hacía sentir una alegría particular.

Conclusión: la verdadera expansión de una librería independiente

Para cerrar, la sensación que me queda es que en este encuentro me sentí útil y me sentí acompañada, como creo que tenemos que sentirnos en una atmósfera librera que llama a la colaboración y a la solidaridad constante, y creo que terminé entendiendo mejor mi propio workshop. Crecer más allá del espacio físico no consiste solamente en vender más, hacer más eventos o llegar a más lugares, también consiste en ampliar la red de personas con las que conectas y, junto a mis colegas madrileños, sentí un enorme sentido de pertenencia. A Elena y a Dani les mando un saludo muy grande. Nos vemos en el próximo desayuno editorial, siempre que sea en otro continente.

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