La Feria del Libro de Madrid consolida su tendencia a la baja en medio de recurrentes justificaciones organizativas
La Feria del Libro de Madrid ha cerrado su 85.ª edición confirmando un desgaste estructural en sus principales indicadores comerciales y de asistencia. Con una facturación definitiva de 9.862.888 euros y 587.014 ejemplares vendidos, el evento literario más importante de la capital española encadena su segundo año consecutivo de caídas, consolidando una tendencia a la baja que la dirección ha vuelto a justificar mediante factores externos y de fuerza mayor.

Los sistemas de medición tecnológica contabilizaron este año 730.000 visitantes únicos. Aunque la organización proyecta una asistencia total cercana a las 820.000 personas al estimar al público menor de edad, el dato real profundiza la caída frente a los 808.255 usuarios detectados en 2025 y sitúa al evento a una distancia crítica del 1.061.000 visitantes alcanzado en la edición de 2024.
La dirección de la Feria, encabezada por Eva Orúe, atribuyó la contracción de este año al calor extremo inicial, la coincidencia con eventos masivos como la visita del papa León XIV, la reducción horaria de los viernes y una alerta meteorológica en la jornada final que obligó a adelantar el cierre tres horas, truncando lo que calificaron como una «posible remontada».
Sin embargo, el análisis histórico de los balances oficiales demuestra que la apelación a los imprevistos climáticos o logísticos se ha convertido en un argumento habitual. En 2025, cuando la feria experimentó su primer retroceso al facturar 10.140.955 euros (con 595.000 ejemplares vendidos), la organización ya recurrió a idéntico argumento, justificando el freno en el crecimiento «a pesar de las alertas meteorológicas que obligaron a cerrar El Retiro dos tardes».
Incluso en la exitosa edición de 2024, que estableció el techo comercial del trienio con una facturación superior a los 10,8 millones de euros y más de 585.000 ejemplares despachados, el balance oficial ya se vio obligado a incluir matices externos, señalando que los resultados se lograron «pese a que en dos ocasiones tuvieron que cerrar las casetas durante unas horas debido a la activación de alerta naranja por parte de AEMET».
Frente a las complejidades del balance comercial, la gestión organizativa de la Feria del Libro de Madrid ha demostrado una solidez y una capacidad de convocatoria empresarial incontestables durante las últimas tres ediciones. En un esfuerzo sostenido por dar cabida a todo el tejido del libro, la dirección ha logrado expandir el recinto de forma continuada. Tras mantener en 2024 y 2025 una estructura idéntica de 359 casetas, con un reparto equilibrado de 213 espacios para editoriales, 117 para librerías, 15 institucionales y 14 para distribuidoras, la organización ha vuelto a superarse en 2026 alcanzando el récord de 366 casetas. Este crecimiento, que ha permitido dar el mayor salto del trienio en la presencia directa de sellos editoriales (escalando hasta los 312) y reforzar el espacio para los libreros (con 123), pone de manifiesto la eficiencia logística de la organización y su indiscutible éxito a la hora de consolidar El Retiro como un escaparate cada vez más amplio, inclusivo y atractivo para el sector.
No obstante, el cierre de este bienio en negativo debiera abrir un escenario de debate para los gremios de libreros y editores. A pesar de los indiscutibles avances organizativos y de la respuesta de un público fiel, y una programación cultural y profesional que cada vez abarca una mayor pluralidad de sellos y voces, los datos macroeconómicos evidencian un declive sostenido que las habituales justificaciones meteorológicas u operativas ya no alcanzan a encubrir.



