La futura ley europea sobre redes sociales impulsaría la lectura analógica e impondría un giro en la promoción de la literatura infantil y juvenil
La Comisión Europea ha presentado la propuesta legislativa de la ‘EU KIDS Act’ (Ley sobre la Seguridad de los Menores en Línea). La iniciativa impulsada por la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, busca frenar las mecánicas adictivas de las plataformas digitales e imponer un marco de acceso por tramos de edad a través del principio de seguridad desde el diseño (safety-by-design).

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El texto se encuentra en fase de propuesta y debe iniciar su tramitación en el Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea. La previsión de los legisladores comunitarios sitúa su posible aprobación definitiva entre finales de 2027 y principios de 2028. Una vez aprobado el Reglamento, la norma fijará un periodo de adaptación de seis meses antes de su entrada en vigor, lo que otorgará margen a las empresas tecnológicas para adaptar sus interfaces y sistemas de verificación. Con el fin de evitar un mapa regulatorio fragmentado, Bruselas ha solicitado congelar la tramitación de leyes nacionales sobre la materia en los Estados miembros para garantizar un estándar único en los 27 países de la Unión.
El proyecto legislativo plantea un escalonamiento en el uso de redes sociales y servicios de vídeo:
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Menores de 13 años: Prohibición de crear cuentas en redes sociales.
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Entre 13 y 14 años: Uso limitado a minicuentas vinculadas y supervisadas por progenitores o tutores legales, con funciones restringidas y un tiempo de pantalla acotado a un máximo de 60 minutos diarios.
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A partir de los 15 años: Gestión de perfiles propios manteniendo activadas de origen las máximas herramientas de privacidad y moderación.
La futura ley prohíbe asimismo el desplazamiento infinito (infinite scroll), las notificaciones en horario escolar o nocturno, los incentivos por publicación continua y los asistentes de Inteligencia Artificial que simulen vínculos afectivos con menores.
El libro como alternativa frente a la pantalla
Para el sector editorial, especialmente en el ámbito de la Literatura Infantil y Juvenil (LIJ), el horizonte trazado por Bruselas presenta dos lecturas complementarias.
Por un lado, la reducción del tiempo de pantalla y el retraso en el acceso libre a redes sociales abren una ventana de oportunidad para la consolidación del libro impreso en la franja de los 8 a los 14 años. La industria contempla este marco regulatorio como un elemento favorecedor del ocio analógico y de la lectura en papel en una etapa del desarrollo donde habitualmente se registraba una mayor pérdida de hábito lector.
Por otro lado, la medida plantea una reestructuración de las estrategias comerciales y de comunicación. En los últimos años, plataformas como TikTok (a través del fenómeno BookTok) e Instagram han ejercido como el gran motor de ventas de la narrativa juvenil. La restricción de cuentas y la delimitación de tiempos de uso reducirán el impacto orgánico del algoritmo en esas edades, lo que obligará a los sellos editoriales a diversificar sus vías de promoción y devolver un peso relevante a la prescripción presencial en librerías físicas, clubes de lectura, bibliotecas, centros escolares y ferias del libro.



