Felipe Cantos
EntrevistaPor Redacción Publishnews ·

Desde hace ya mucho años, el mundo de la edición esta sobredimensionado

Felipe Cantos

Felipe Cantos, nacido en Madrid en 1949, es un autor y editor de dilatada trayectoria que ha dejado una profunda huella en el panorama cultural español. Durante los años setenta y ochenta fundó y dirigió el Grupo Editorial Felmar, un proyecto que reunió sellos como Fontana Literaria, Fontana Mayor, Punto Crítico y Abraxas, así como la revista Ozono, cubriendo importantes espacios culturales poco atendidos en la época. Su pasión por la literatura y el teatro lo llevó a colaborar con compañías independientes y a participar en adaptaciones cinematográficas de clásicos animados. Tras un período explorando otros sectores, Cantos regresó al mundo editorial como escritor en 1995, con un ensayo sobre la Administración de Justicia en España. A lo largo de su carrera ha publicado tanto ensayos como novelas, abordando temas que van desde la justicia y la crítica social hasta la historia, la ética, la fantasía y la reflexión filosófica, consolidándose como un autor versátil y comprometido con la realidad humana y social.

¿Qué lo motivó a fundar el Grupo Editorial Felmar y cómo cree que impactó en la cultura española de la época?

Aunque mi vocación como escritor se pierde en la noche de los tiempos de mi memoria, he de admitir que, normalmente, nada es fruto de una sola decisión en un momento determinado de la vida de una persona. Nada más lejos. Por lo general es la concatenación de varias circunstancias y situaciones no previstas. Si bien es cierto que debe nacer de un deseo serio y responsable – se conoce como vocación – esta debe ir acompañada de acontecimientos que te separen o te acerquen, como fue mi caso, al mundo de la edición en su vertiente editorial.

Mis inicios como impresor fueron vitales para el comienzo de mi carrera como editor. El disponer de una imprenta, discreta por demás en sus inicios, no fue obstáculo para que el permanente contacto con la editoriales de mayor relevancia en España y Iberoamérica, casos como Alianza, Fundamentos, Visor, Guadiana, Planeta, Debate y otras tantas de igual o mayor relieve, fomentaran en mí el interés por la edición. Si podía imprimir libros para otras editoriales, me dije, ¿por qué no hacerlo para nosotros mismo, con la consiguiente ventaja de poder colaborar y mejorar el deficiente panorama editorial de aquellos años?

Así, en 1974, se inició la labor editorial acompañado de un equipo profesionalmente entregado al proyecto, formado por intelectuales de la talla de José María Martín Triana, el poeta Luis Antonio de Villena, Alfonso González Calero, Álvaro Feíto, Mauro González Ruano, Alberto Corazón o Luis Eduardo Aute entre otros muchos, logrando  poner en la calle la nada desdeñable cifra de unos 600 títulos en escasos cinco años, cubriendo parcelas culturales muy desatendidas en el panorama editorial español.

Un solo pero a aquella ingente labor intelectual y que no pudo evitar la crítica, en ocasiones bienintencionada y, casi, cariñosa de otros colegas editores en competencia. El CEO en aquellas fechas de una editorial del prestigio de Penguin Random House se atrevió a comentar: “Estos de Felmar están locos. Su política de edición es suicida. Tanto en cuanto nosotros y, creo que el resto de los editores, publicamos una obra elitista y de gran calidad y nueve razonablemente comerciales; estos…, publican nueve obras de calidad extrema y, si acaso, una comercial. Acabarán mal, seguro”.

Y a fe que tenía razón. Cumplimos con creces nuestro ansia, rallando en el ego profesional, de editar lo mejor de los escritores intelectuales de aquel momento. Pero, mientras nuestras arcas se vaciaban, nuestros almacenes, atestados de obras de gran prestigio, amenazaban con reventar las paredes.

¿Qué aprendizaje le dejó su experiencia trabajando con compañías de teatro independiente y adaptaciones cinematográficas?

Una experiencia inolvidable y aleccionadora. Tanto en una vertiente como en la otra. En lo que se refiere al teatro, andar tras de las bambalinas y conocer el mundo e, incluso la vida de los protagonistas, no siempre envidiables, que se transforman de manera tan magistral para adaptarse a sus personajes, es un espectáculo que sólo vivido desde dentro es posible valorar. El vivir las ilusiones de personas por llegar a ser perfectos en su actuación es, sencillamente, entrañable. Hablas, vives y te conmueves con personas y sus ilusiones a flor de piel.

Por el contrario, en el mundo de la adaptación de clásicos a dibujos animados, es una actividad meritoria, especialmente por acercar a los niños obras a las que de otro modo no se acercarían. Pero, es una actividad mucho más técnica, fría y calculada. No existe el componente humano como en el mundo de la escena.

Su primera obra como escritor fue un ensayo sobre la justicia en España. ¿Qué lo impulsó a abordarlo desde un enfoque práctico y no técnico?

¡Demonios!, eso tiene más enjundia de lo previsto. Aunque como empresario más de treinta y cinco años, no te queda otra alternativa que aprender rápido de todo aquello que te rodea, y el derecho no es una excepción, más bien una obligación, es evidente que yo no tengo formación jurídica. Pero, si experiencia suficiente para poder analizar con claridad todo aquello que por intereses bastardos se aleja con demasiada facilidad del sentido común.

Así, cuando un juez de un sencillo juzgado de provincia, o un reputado magistrado de reconocida solvencia toman decisiones, que al más elemental sentido común repele, sin riesgo alguno para él, es razonable revolverse contra ello. Decir, por ejemplo, que un presunto deudor debe abonar aquellos compromisos o pagarés firmados tiempo atrás, cuando la contrapartida que debería recibir no existe o se encuentra destruida por negligencia del acreedor, es un auténtico disparate. La solución que propone su “señoría”, por mucho que la basemos en los textos y códigos de leyes es, de puro simple, casi, estúpida: “Usted pague lo que firmó y, después, reclame al acreedor si lo cree pertinente”. Uno se pregunta ¿por mucho articulo enumerado en un código de leyes, dónde queda el espíritu de la ley que lo inspira?

Esa y otras situaciones similares fueron las que me inspiraron, casi, obligaron a escribir un libro, que denunciara de maneras PRÁCTICA, no técnica ni jurídica, factible de rebatir por los protagonista, sus “señorías”, todas las incongruencias de nuestras justicia, clasificando sus males en cuatro apartados: lenta, cara, ineficaz e irresponsable.

Por desgracia el tiempo, más de 28 años, no ha restado un ápice a esa pésima situación. Más bien todo lo contrario. Con la intrusión de la política de pleno en la adjudicatura, sus males se han agrandado hasta límites insospechados. Casos como la amnistía a los golpistas catalanes, el robo de los ERES igualmente amnistiados o los innumerables despropósitos cometidos por el Tribunal Constitucional eran, hace años, imposibles de cree en el imaginario popular. Hoy son moneda de curso “legal”.

En Con la venia, señoría, combina hechos reales con ficción. ¿Cómo logra equilibrar la veracidad con la libertad narrativa?

Es fácil de imaginar como para un escritor vocacional, como es mi caso, el disponer de un tema altamente sensible, como es la injusticia, aproveche la ocasión para alejándose de todo tecnicismo surja la oportunidad de desarrollar un texto literario que si bien está basado principalmente en hechos y personajes reales, pueda producir un texto literario pleno de imaginación. No debemos olvidar jamás que la mejor cualidad que puede adornar a un buen escritor, amén de su ortografía y sintaxis, es su capacidad de vampirizar el medio que le rodeo. De el sacará, si sabe hacerlo, lo mejor de su trabajo. Una frase, una imagen, un gesto, una situación fuera de lo normal e incluso rutinariamente acostumbrada podrá ser desarrollada y utilizada, de manera inteligente, y convertida en parte de un relato de ficción, sin que el conjunto de la obra no pierda su interés de denuncia. Ambos mundo, el de la denuncia de hechos reales y el de la ficción pueden ir perfectamente de la mano. Todo dependerá de la capacidad de creación y del margen de libertad que el autor se otorgue.

¿Qué importancia tienen para usted los valores de amor, justicia y venganza en la construcción de sus historias?

Creo que son vitales para cualquier ser humano. Ni qué decir tiene que para un escritor cobran una relevancia superior. Poder manejar con libertad esos tres valores y hacer de ellos el epicentro del relato, son un tesoro del que difícilmente se puede prescindir. He de recordar, aún a riesgo de parecer pedante, que los escritores, especialmente los de novelas de ficción de algún modo somos y nos sentimos como pequeños dioses al poder “jugar” con nuestros personajes dándoles acción, dejándoles vivir e, incluso, quitándoles la vida cuando el relato, que nosotros mismos estamos desarrollando, lo requiera.

En Mar de brumas, mezcla realidad y ficción histórica. ¿Cuál fue el mayor desafío al desarrollar este relato?

Esta obra nació al amparo de esa bipolaridad, esa pequeña esquizofrenia que todo ser humano llevamos en nuestro interior, sin apenar percibirlo. ¿Quién, acaso, no ha sentido o se apropiado de una frase, de un relato, de una anécdota, de un chiste que no era suyo, haciéndolo propio? ¿Quién no ha podido evitar apropiarse y contar a tercero aventuras, vivencias e incluso méritos que no le pertenecían?

En Mar de brumas intente poner al descubierto la dicotomía que se produce en el protagonista, el “Viejo Monarca” cuando alcanzada una elevada edad confunde la realidad de quien es con la ficción de quién le hubiera gustado ser.

Respondiendo a la pregunta, el mayor desafío en el desarrollo del relato era mantener el interés de este sin entrar en claras contradicciones que confundieran al lector. Debo confesar que no fue nada fácil el manejar incongruencias que de manera permanente iban surgiendo, tanto de la ficción a la realidad, como de la realidad a la ficción del personaje. La parte histórica se sustenta por sí misma al situar, a lo largo de la novela, lugares de un gran significado cultural e histórico de la vieja Europa.

Su obra Esa difícil convivencia aborda el humor en las relaciones familiares. ¿Qué lo llevó a explorar esta temática?

He de reconocer que hay algo de autobiográfico en esta obra y aclarar que, justo por ello, resultó relativamente fácil escribirla.  Fue un verdadero placer cuando lo hice. Si bien es cierto que no nació de una clara intención de exponer un problema social y humano, más latente de lo que puede pensarse, no es menor cierto que resultó más sencillo de lo previsible. Una natural inercia que durante el proceso de creación fue día a día surgiendo. Página tras página fue convirtió una cotidiana convivencia en un texto, sino brillante, cuando menos francamente acertado.

Dejando correr la imaginación y manejando la realidad de dos vidas fácilmente reconocibles en la sociedad actual, los personajes principales de estas obra – un sólido matrimonio entre dos licenciados universitarios, con sendas brillantes graduaciones, en permanente confrontación por sus actividades profesionales actuales: él, empresario de éxito y, ella, meritoria ama de casa – cansados de los mutuos reproches deciden cambiar sus status.

Este cambio se convierte en una divertida parodia que pone al descubierto las contradicciones de ambas posiciones que dejarán al lector ante un resultado ciertamente incierto y sorprendente.

El diccionario mágico se centra en la fantasía y la imaginación. ¿Qué papel cree que juega la literatura fantástica en la formación del pensamiento creativo?

Pleno, absolutamente total. Sería muy difícil entender la creación en cualesquiera de sus manifestaciones sin la participación de la fantasía.

En el caso concreto de esta obra, no es que la fantasía forme parte de ella, es que la obra es la propia fantasía. Las inimaginables aventuras que propone a lo largo de su lectura harán que el lector descubra facetas desconocidas de su propia personalidad, especialmente si es un niño o un joven, cuando pretendiendo obtener de la magia que se desprende del diccionario los tradicionales beneficios físicos o lúdicos, este le situará en el más que sorprendente Valle de Las Ciencias y las Bellas Artes, o en el extraordinario Mundo de los Sentimientos.

Honradamente, creo que es una de mis obras que siempre recomendaría. Tuviera la edad que tuviera el lector.

En Filosofía de bolsillo, combina humor, ironía y crítica. ¿Cómo decide el tono que adoptará en cada obra?

No tengo claro si lo decido yo, o se decide por sí mismo. Aunque lo he repetido en cuantas ocasiones me ha sido posible, salvo que se trate de un libro técnico, científico, histórico, o claramente profesional, los lectores no terminan de creer que los escritores, los vocacionales, los creativos, no tenemos un guión establecido, al menos es mi caso, y que durante el desarrollo de una obra puede por sí misma “obligarte” a cambiar el inexistente guión con la muerte de tu personaje principal, o la aparición de hechos o nuevos personajes, en principio, no previsto.

En el caso de esta obra, Filosofía de bolsillo, parte de ella podría entrar fácilmente en la categoría antes descrita, pero hay otra parte fundamental en ella que es sencillamente la aplicación más elemental del maltratado Sentido Común. No en vano, el subtítulo de esta obra es “El oficio de vivir”. Eso lo dice todo.

Algunos lectores han llegado a comentarme que debería convertirse en un libro de cabecera y tenerlo presente en la mesilla, junto a la cama, para darle un vistazo con cierta frecuencia.

El tenis, escuela de vida reflexiona sobre el mundo del deporte. ¿Qué paralelismos encuentra entre el deporte y la vida cotidiana?

He de confesar que este libro nació al albur de un capricho, de una frivolidad que quise permitirme como escrito para, una vez entrado en él, terminar siendo el análisis, la denuncia de una triste realidad.

No obstante, creo que hay un pequeño error en la pregunta. El tenis, escuela de vida, versa únicamente sobre el mundo del tenis. Es posible que lo que en él se trata sea extrapolable a algún otro deporte. Pero, no me atrevería a hacer un tratamiento tan completo de ningún otro deporte como del tenis. De hecho, creo, que su paralelismo con la vida cotidiana, en términos genéricos, es total en él, al igual que los es en los demás deportes: sacrificios, éxitos y fracasos, caídas y levantamientos se entrelazan de manera diabólica hasta convertirlos en una gymkana de imprevisibles consecuencias.

Sin embargo, el tenis tiene unas connotaciones muy particulares, ya que, junto con escasas otras disciplinas, es una actividad deportiva en la que calificarlo de profesional es un auténtico despropósito. Salvo los privilegiados que militan con frecuencia en el conocido Top Ten, junto con los conocidos como los “chicos del túnel”, el resto difícilmente podrá vivir de su “profesión”.

No existe parangón posible en ninguna otra actividad profesional cuando logrando alcanzar a ser el número 100 del mundo tus dificultades para vivir de esa profesión son mínimas, si acaso, no nulas. Mientras, con toda dureza llevarás tu empresa en el raquetero, sobre tus hombros, sucediéndose tus obligaciones económicas, sociales y logísticas pendientes de resolver en cada partido o torneo, semana tras semana, sin garantía alguna de éxito y dependiendo, siempre, de una pelotita que entre, toque o traspase la línea blanca o, desgraciadamente, se quede en la red.

La realidad que se esconde en el mundo del tenis contrasta de manera cruel, triste, casi dramática, con su espectacular puesta en escena.

Marionetas de Dios aborda la historia de Europa desde una perspectiva literaria y política. ¿Cómo investigó y decidió qué eventos históricos incluir?

Aunque el trabajo de investigación que se precise seas intenso, siempre compensará cuando se vea el resultado. No es necesario acotarlo de manera obligada. La propia dinámica del relato te irán marcando las pautas. En algún momento de esta entrevista he tratado de exponer que no siempre es posible adaptarse a un guión establecido, al menos es mi caso en mi proceso de creación. Por ello, partiendo de algunos parámetros seleccionados, al desarrollar el contenido de la obra y sus diversos contextos, especialmente si se trata de hechos históricos altamente reconocibles, te van aportando elementos y personajes que, sin que ellos intervengan directamente en la trama, te permitirán desarrollar situaciones, lugares y acciones que concatenadas irán dando forma a un relato vivo, interesante y, sobre todo coherente.

El respeto por los datos históricos y los personajes reales manejados en la novela ha de ser escrupuloso e inviolable.

En La insoportable levedad del Euro realiza crítica social y económica. ¿Qué le atrae de usar la ficción para analizar problemas contemporáneos?

Es un modo más fácil, más atractivo, al menos para mí, y, creo, más interesante para el lector. No soy un escritor de artículos de noticias frías en la prensa. En ocasiones me he negado a publicar alguno de mis libros cuando el editor pretendía marcarme pautas concreta, en busca, según él, de la mejor comercialización de la obra: menos páginas, algo más de mordiente en el contenido, como sexo, o un mayor porcentaje de violencia, un determinado número de palabras, etc.

En La insoportable levedad del euro, una vez más, vampirizando el medio, logré hacer un dibujo, creo, de una realidad latente en este núcleo concreto de la sociedad, en dónde las dificultades económicas son, por lo general desconocidas pero, por el contrario, las emocionales son más de las deseables.

El texto, lamentablemente, se ha visto enriquecido de manera inesperada por los últimos acontecimientos que se han ido produciendo en el núcleo central de las Instituciones Europeas, con su presidencia, Úrsula von der Leyen, a la cabeza, Su manera de legislar se aleja de manera alarmante y altamente peligrosa de los derechos e intereses del ciudadano medio europeo.

Muchas de sus obras combinan ensayo y narrativa. ¿Cómo elige qué formato se adapta mejor a cada proyecto?

Como a lo largo de la entrevista ha quedado reflejado en alguna que otra ocasión, yo nunca he trabajado sobre un guión establecido. Cuando por algún tipo de motivación, conocido literariamente como inspiración, me embarco en el proyecto de un libro, la diferencia entre que se convierta en un ensayo, o acabe por ser una novelas es la aportación de datos al contenido de la obra, en clara competencia con el relato literario.

Cuando en una obra, supuestamente histórica, la aportación de datos, fechas, acontecimientos y personajes en ella descritos sobrepasa en el relato a descripciones de una escena, situaciones personales, momentos y sentimientos de claro contenido emocional, es decir, se convierte en una mera información útil para otros fines que el del entendimiento y pierde el “alma intimista” de los personajes, por su propio peso dejará de ser una novela, para alcanzar la definición de ensayo.

Y ello, sin que la intencionalidad de este autor sea una concreta. Así, El tenis, escuela de vida y la inJusticia en España, que nacieron con vocación de novela para distraer, casi como un desahogo, podrían, perfectamente, reconocerse como ensayos por la cantidad de datos aportados, las estadísticas establecidas y las denuncias aportadas en su contenido.

Próximamente publicará Esa difícil convivencia II. ¿Qué nos puede adelantar sobre la evolución de los personajes Ernesto y Sophie?

Antes de responderte, me gustaría aclarar que, al igual que sucediera con la primera parte, la mayor fuerza motivadora me llegó y me llega del lado femenino: las lectoras. Ellas, en gran mayoría sobre el lector masculino, han sido las instigadoras de esa segunda parte. Al parecer, según sus propias declaraciones, se han sentido muy reconocidas y valoradas, incluso halagadas, por el trato dado a la mujer en la obra.

En cuanto a la pregunta, la evolución de los protagonistas, Ernesto y Sophie, es que siguen siendo, ambos, un encanto y que pese a los inevitables desencuentros por sus respectivas nuevas posiciones lograrán, aunando esfuerzos, mantener intacto su amor y el equilibrio familiar por encima de todo. El resultado de ello, lejos de un enfrentamiento constante, como sería de esperar, derivará en una camaradería que los llevará, finalmente, a colaborar, en sus respectivas obligaciones, el uno con el otro y viceversa; mostrándoles una versión de la vida en que lo vital no es quién de los dos es más importante, o aporta más, sino, reconocer y admirar que, lo haga quien lo haga, beneficiara a todos.

En Yo mismo: vidas inimaginables, su protagonista convive con figuras públicas. ¿Qué le inspira a incluir personas reales en su ficción?

Soy un escritor joven con una buena salud, especialmente mental, encerrado en un cuerpo de un hombre con una cierta edad. Aún me cuesta entender que demonios hago yo encerrado en él.

Pero, ello no es óbice para que la acumulación natural de todos los años vividos te aporten experiencias y recuerdos que visto en el tiempo te resulten extraordinarios. Así, al repasar mi vida no dejo de sorprenderme como, partiendo de un núcleo social discreto, rayando en lo sencillo, mi relación con un elevadísimo número de grandes personajes contemporáneos de indiscutible relevancia social, política, intelectual, deportiva o del mundo del arte, se hayan encontrado o se encuentren tan cercano a mí. Algunos llegando al círculo más personal e íntimo.

Por esa razón, al revisar en mi memoria todos esos acontecimientos, no puedo evitar sentir la necesidad de mostrarlos ante los demás y tratar de dar una visión menos distorsionada de la que de ellos se pueda tener. No siempre lo que conocemos de determinados personajes que tuvieron una gran influencia en la vida de sus contemporáneos es la verdadera, la justa.

No sé si lograré el objetivo. Pero, si tengo el convencimiento de que sería lo obligado el hacerlo.

¿Qué puedes decirnos de tu ambicioso próximo proyecto El Padre Abraham: Tres senderos y una misma luz?

¡Dios! Y nunca mejor dicho.

Ese es un tema que me obsesiona desde que tengo uso de razón. Cómo entender uno mismo y aún más complejo explicar a los demás que algo que nació de un mismo personaje histórico, en este caso bíblico – el Padre Abraham -, de un mismo lugar tan pequeño en su esencia – Jerusalén – sea el origen y la causa de los mayores problemas que acosan al mundo. La religión, lejos de ser un elemento catalizador, convertido por mor de una absoluta falta de entendimiento en causa mundial de constantes conflictos desde hace miles de años.

La ramificación de aquellos inicios que fueron dando forma a las tres religiones monoteístas más importantes en el mundo – cristianismo, judaísmo y el islam – dieron vida a unos encarnizados enfrentamientos que, después de más de 2000 años y hasta alcanzar nuestros días, aún no han sido capaces de encontrar solución. Esa es, precisamente, la intención de este libro.

Teniendo como personaje inicial de la novela a la última princesa del Imperio Otomano, la princesa Bidar, practicante de un Islam moderado, cuyos antecedentes caucasianos le permiten conocer de la existencia de un manuscrito conocido con el nombre de “Inicios en la fe”. En este manuscrito confluyeron textos de los profetas y lideres religiosos, incluido el propio Jesús y, siglos después, Mahoma, permitiendo que las tres religiones monoteísta convivieran sin problema alguno.

En un intento de hacer ver a los diferentes líderes de cada una de las religiones las inmensas posibilidades que en los documentos recogidos en el manuscrito permiten limar la mayor parte de las asperezas y desencuentros, la princesas viajará con el objetivo de demostrar cómo es posible conseguir la convivencia entre los tres credos.

Así, ciudades como Toledo, Córdoba y, en ocasiones, la propia Jerusalén se convertirán, para la princesa Bidar, en la demostración palpable de ese “milagro”.

Tras décadas de escritura y edición, ¿cuál considera que ha sido su mayor contribución al mundo literario y cultural?

No tengo claro si después de tanto años habrá quedado alguna contribución literaria o cultural de mi trabajo como escritor. Desde luego si es por mi objetivo, no quedará convicción por conseguirlo, ni esfuerzo por hacer.

Pero, desde hace ya mucho años, el mundo de la edición esta sobredimensionado. Hoy escribe cualquiera. Todo personaje que alcance un mínimo status, no necesariamente intelectual, principalmente político, decide de inmediato escribir un libro aprovechando la ola de su popularidad. Aunque esta ola no sea necesariamente positiva.

Así que la saturación de toda clase de textos hace que en la maraña sea difícil reconocer lo bueno de lo que no lo es. No me atrevería ha decir en que lugar debo estar. Esa es un compromiso que dejo para los lectores.

Pero de lo que si estoy seguro es de la vocación que ha presidido, y preside, todos mis actos en esta “profesión” y especialmente satisfecho y seguro de haber dado, estar dando y continuar haciéndolo en el futuro, todo. Hasta vaciarme por completo en cada texto.

Publicada originalmente en Publishnews

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