Chile invites us to look at the stars while keeping our feet on the ground

The stars are not the exclusive preserve of science, nor are books an abstraction removed from the material realities of the trade. On that double premise — a literature that raises its eyes to the universe while attending to the conditions that sustain creation — Chile has begun to build its presence as Guest of Honour at the 2027 Frankfurt Book Fair.

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Las estrellas no son patrimonio exclusivo de la ciencia ni los libros una abstracción ajena a las realidades materiales del sector. Sobre esa doble premisa, la de una literatura que alza la vista al universo mientras atiende a las condiciones que sostienen la creación, ha comenzado a construirse el desembarco de Chile como País Invitado de Honor de la Feria del Libro de Frankfurt 2027.

La presentación oficial, celebrada en la mañana del jueves 8 de octubre en la ciudad alemana, no solo sirvió para desvelar el lema curatorial de su propuesta, «Chile: Astros de Tierra», sino para certificar una alianza cultural y estratégica que funde la contemplación del universo con las urgencias de la palabra escrita.

Durante el acto, que contó con la presencia de Juergen Boos, director de la Frankfurter Buchmesse, y de Jorge Sandrock, embajador de Chile en Alemania, el coordinador del proyecto, Nicolás Leyton Gallego, desgranó el corazón poético y conceptual de la propuesta. Lejos de la retórica institucional al uso, Leyton planteó una reflexión que vincula de manera natural la nitidez astronómica del desierto de Atacama con la pluralidad de voces de la literatura austral.

«Mirar la historia de nuestro país se parece a mirar el cielo de noche: la luz solo aparece contra la oscuridad, y lo que vemos salió de las estrellas hace mucho tiempo, por lo que observar es también, de cierto modo, mirar nuestro pasado», explicó Leyton. Chile lleva siglos alzando la vista para entenderse sobre la tierra. Desde los cielos australes, libres de contaminación lumínica, los telescopios internacionales observan el centro mismo de la Vía Láctea. Es un país que mira lejos para comprender su propio corazón. Pero, como recordó Leyton, el firmamento no ha sido solo materia de estudio científico: «Para los pueblos originarios (atacameños, aymaras, mapuches, selk’nam, yaganes…) el cielo no era algo lejano; estaba arriba, dentro y alrededor. No había separación entre el humano y lo cósmico. Con la palabra escrita, los poetas y narradores no rompieron la relación con el cosmos, la reinterpretaron convirtieron, el cielo en lenguaje y lo multiplicaron. Metáfora, memoria, poesía y espacios políticos».

De esa intuición nace el concepto de los «astros de tierra». Al mirar de lejos, las estrellas parecen formar un único haz de luz; al acercarse, cada una revela su propio color, su brillo específico y su distancia. Lo mismo ocurre con el mapa literario chileno. «Nuestra propuesta no se presenta como una línea cronológica sino como un espacio-tiempo múltiple donde pasado presente y futuro dialogan sin jerarquías con constelaciones y relaciones inesperadas. La pluralidad no es un complemento, es el tejido de la literatura y de la cultura chilena; un firmamento de muchos colores e intensidades, donde todas las voces tienen un lugar», remarcó Leyton ante un auditorio repleto de editores, agentes y periodistas internacionales.

Decía el poeta Nicanor Parra que «creemos ser país y la verdad es que somos apenas paisaje». Y para que ese paisaje siga dando frutos, la delegación chilena no quiso pasar por alto la realidad material de su industria. El camino hacia 2027 ya ha comenzado a trazarse en la propia edición de 2026, a la que Chile ha acudido con una nutrida delegación compuesta por 13 autores, seis traductores y 36 representantes de la industria editorial, además de tener un papel protagonista en el recién estrenado LatAm Stage.

Karla Eliessetch, de la Secretaría Ejecutiva del Consejo Nacional del Libro y la Lectura, aportó datos que reflejan la madurez del sector en el país sudamericano: un catálogo en circulación que supera los 100.000 títulos, más de 600 editoriales activas, 340 bibliotecas públicas y una tasa de lectura por placer que alcanza al 81,5 % de la población, con un promedio de 5,5 libros leídos al año por persona. A ello se suma el programa Translating Chile, impulsado por la Cancillería chilena a través de la Dirac para subvencionar la traducción de autores locales, con el alemán y el italiano a la cabeza de las solicitudes internacionales.

Sin embargo, el tono de agradecimientos y celebración de la presentación convivió con el sentido crítico de la delegación de creadoras presentes en la mesa que nos pidieron el esfuerzo, por un momento, de dejar de mirar al cielo y anclar los pies en el suelo. La escritora María José Ferrada tomó la palabra para hacer pública la preocupación del sector ante el anuncio de un recorte cercano al 20 % en el presupuesto del Fondo del Libro para 2027: «La primera cosa que me gustaría compartir es la oposición que compartimos muchos de los aquí presentes ante esta medida. Esperamos sinceramente que sea reconsiderada, no solo por el bien de los artistas, sino por el de la sociedad chilena, que siempre ha sido e irá inseparable de su arte y su literatura». En la misma línea, la autora Alejandra Costamagna cuestionó la contradicción que supone exhibir músculo literario en el exterior mientras se reducen los recursos domésticos que sostienen ese ecosistema cultural.

El despliegue chileno no se limitará a los pabellones del recinto ferial de Frankfurt durante los cinco días de la cita. Tal y como detalló la organización, la condición de País Invitado de Honor implicará un desembarco cultural progresivo por Alemania que abarcará colaboraciones con la Berlinale, la Transmediale de Berlín, la Documenta 16 de Kassel y actividades específicas en la Haus für Poesie de Frankfurt o en ciudades como Múnich. El primer hito oficial en Europa tras el traspaso de testigo será la Feria del Libro de Leipzig en la primavera de 2027.

Chile propone así una conversación sin jerarquías entre la ciencia y la poesía, lo ancestral y lo contemporáneo, el cómic, la crónica, la literatura infantil y la novela. Un recorrido que recuerda que las grandes obras literarias, como los astros, nacen de la luz que logra abrirse paso en medio de la noche.

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