La Feria del Libro de Madrid devuelve el protagonismo a las librerías
La Feria del Libro de Madrid ha anunciado que las librerías serán el eje temático de su 86.ª edición, que se celebrará en 2027 en el parque del Retiro. La decisión supone un giro respecto al tema de «las memorias», anunciado el pasado junio por la anterior dirección, y coincide con el 50.º aniversario de la Asociación de Librerías de Madrid, entidad organizadora del encuentro y responsable jurídica del certamen.

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La elección de las librerías no es un simple cambio de enfoque. Pone en primer plano a uno de los actores esenciales del mundo del libro, a menudo menos visibles que los autores, las novedades editoriales o los nombres que protagonizan la programación cultural. También permite poner sobre la mesa las dificultades que atraviesa el sector, desde la presión inmobiliaria y el aumento de los costes hasta los cambios en los hábitos de consumo. Unos problemas que condicionan cada vez más el futuro de las librerías.
La edición de 2027 reunirá, además, otras dos efemérides vinculadas al mundo del libro en Madrid: los 50 años de la Asociación de Editores de Madrid y los 60 desde que la feria se instaló en el Retiro. La organización ha anunciado que dará a conocer los detalles del programa en los próximos meses.
Del protagonismo de la dirección al de las librerías
El cambio de tema tiene una lectura que va más allá de la programación. La propuesta de dedicar la Feria del Libro de Madrid de 2027 a las librerías deja atrás el eje de «las memorias», anunciado el pasado junio por la anterior dirección, y apunta hacia otra manera de entender el protagonismo del encuentro.
Durante la etapa de Eva Orúe, la feria ganó visibilidad mediática, aunque no siempre por razones relacionadas con los libros. Las dificultades de las pequeñas editoriales para conseguir un espacio, las críticas a determinadas decisiones organizativas y las polémicas que rodearon su gestión alimentaron el debate sobre el modelo de certamen y el lugar que ocupaban en él los distintos profesionales del sector.
El episodio de Jot Down ofrece un ejemplo de esa dinámica. En 2025, la propia Orúe se dirigió a una caseta de la Asociación de Editores de Andalucía para exigir la retirada de la revista, en una controversia relacionada con el cumplimiento de la normativa sobre el ISBN. Más allá de los detalles de aquel caso, lo significativo es que la directora acabara ocupando personalmente el centro de la escena. No fue la única polémica de su etapa, pero sí una muestra de cómo la atención podía desplazarse de los libros y de quienes los llevaban a la feria hacia la figura de quien la dirigía.
Conviene recordar que la titularidad y la responsabilidad del certamen corresponden a la Asociación de Librerías de Madrid. Fue su junta directiva la que acordó la salida de Orúe y ratificó el nombramiento de Samuel Alonso Omeñaca para abrir una nueva etapa. La elección de las librerías como eje de la edición de 2027 parece apuntar en esa dirección, con la voluntad de dar más espacio a quienes sostienen la feria desde las casetas del Retiro y durante el resto del año.
Dedicar la edición de 2027 a las librerías puede parecer, en principio, una decisión temática más. A mi juicio, sin embargo, su significado es otro. Es una declaración de intenciones con una enorme carga simbólica. Después de una etapa en la que la figura de la dirección ocupó buena parte de la conversación pública sobre la feria, el cambio invita a pensar en un desplazamiento del yo al nosotros. De una feria demasiado pendiente de quien la dirige a otra más consciente de a quién pertenece.
Porque la Feria del Libro de Madrid es, ante todo, la feria de los libreros. No necesita recordarles que es suya, sino situarlos en el lugar que les corresponde. El eje temático de 2027 es, en ese sentido, casi lo de menos. Lo importante será comprobar si ese cambio se traduce también en otra forma de entender la feria, en la que el nosotros pese más que el yo.



