Lucía del Silencio (Ricardo Castillo)
EntrevistaPor Lorenzo Herrero ·

Lo importante es que el verdadero protagonista sea el libro y las historias que contiene, no la figura del autor

Lucía del Silencio (Ricardo Castillo)

En La Línea de la Concepción, el miedo toma forma de versículos bíblicos y castigos divinos. Bajo el seudónimo de Lucía del Silencio, Ricardo Castillo firma un thriller oscuro y perturbador, El evangelio del castigo, en el que un asesino en serie, convencido de cumplir la voluntad de Dios, decide impartir justicia por su propia mano.

El Ángel Exterminador no mata al azar: elige a quienes han agredido a mujeres y deja tras de sí un rastro de sangre, fe torcida y secretos incómodos. Con una prosa tensa y una trama que no da tregua, la novela enfrenta al lector a una pregunta inquietante: ¿Dónde termina la justicia y comienza el fanatismo?

¿Cómo nació la idea de crear a un asesino que se cree instrumento de la voluntad divina?

Soy una persona creyente y, a lo largo del tiempo, he conocido a personas que interpretan los textos religiosos de manera muy extrema, hasta el punto de condicionar su vida y la de los demás. Siempre he pensado que muchas de esas interpretaciones poco tienen que ver con los valores esenciales de la fe.

De ahí surgió la pregunta que dio origen al personaje: ¿Qué pasaría si alguien llevara esa interpretación extrema al límite y la utilizara para justificar actos terribles? El antagonista nace de esa inquietud.

¿Por qué decidiste ambientar la historia en La Línea de la Concepción?

Porque es mi lugar de origen y sentía la necesidad de rendirle un pequeño homenaje. Quería que los lectores descubrieran un escenario poco habitual en la ficción, alejado de los grandes núcleos narrativos, y que al mismo tiempo despertara la curiosidad por conocer la ciudad y su entorno.

Para mí era importante que la historia tuviera un espacio real, cercano y reconocible.

El uso de las Escrituras es clave en la novela. ¿Qué tipo de documentación previa realizaste?

La Biblia forma parte de mi lectura habitual, por lo que el conocimiento de los textos ya estaba muy presente antes de comenzar la novela. Sin embargo, más que una documentación académica, el trabajo consistió en revisar determinados pasajes y reflexionar sobre cómo pueden ser interpretados de maneras muy distintas según quién los lea.

Me interesaba especialmente explorar cómo una lectura parcial o extrema puede transformar un mensaje espiritual en una justificación ideológica.

¿Qué simboliza para ti el personaje del Ángel Exterminador más allá de sus crímenes?

El Ángel Exterminador simboliza el vacío que se genera cuando las instituciones fallan y muchas víctimas sienten que no existe una respuesta suficiente a su sufrimiento. No representa una solución, sino una consecuencia extrema de ese abandono.

Es un personaje que encarna una distorsión de la idea de justicia y sirve para plantear una pregunta incómoda al lector: qué ocurre cuando la desesperación y la rabia ocupan el lugar que debería ocupar la protección real del Estado.

Todas las víctimas comparten un pasado de violencia contra mujeres. ¿Qué reflexión social querías provocar con este patrón?

Quería subrayar que la violencia contra las mujeres sigue siendo una realidad vigente, aunque en muchos contextos se intente minimizar o normalizar.

Además, me interesaba mostrar las consecuencias profundas que genera el silencio, tanto el de las propias víctimas como el de su entorno, y cómo ese silencio puede convertirse en una forma más de aislamiento y desprotección.

El inspector Francisco Miranda se enfrenta al caso más complejo de su carrera. ¿Cómo construiste psicológicamente a este personaje?

Intenté alejarme del cliché del policía clásico de la novela negra y construir un personaje más cercano a la figura del investigador actual: un profesional con formación, con dudas y con contradicciones.

Me interesaba que fuera un personaje humano, no un héroe infalible, alguien que se ve afectado por el caso y que también carga con sus propios conflictos internos.

¿Te resultó más difícil escribir desde la mente del asesino o desde la investigación policial?

Sin duda, desde la mente del asesino. Supuso un mayor reto intentar comprender y construir la psicología de un personaje con una fe llevada al extremo y con una lógica propia muy particular.

Hay aspectos de su personalidad y de sus motivaciones que prefiero no desvelar, ya que forman parte esencial del desarrollo de la historia.

El apellido «del Silencio» nace porque uno de los ejes centrales de la novela es precisamente mostrar lo peligroso que puede llegar a ser el silencio en situaciones de violencia, tanto para las víctimas como para su entorno.

El nombre «Lucia» lo elegí como una forma de desvincular mi identidad personal de la obra, ya que para mí lo importante es que el verdadero protagonista sea el libro y las historias que contiene, no la figura del autor. Prefiero permanecer en un segundo plano.

Vienes del mundo del Derecho. ¿Cómo ha influido tu formación jurídica en la historia y en la visión de la justicia?

Mi formación jurídica me ayudó a acercarme a estos casos desde una perspectiva realista. Me documenté a través de sentencias, noticias de prensa y la información facilitada por distintas asociaciones que trabajan contra la violencia hacia las mujeres.

Todo ello influyó en la construcción de una visión de la justicia menos idealizada, más compleja, en la que no siempre existen respuestas claras ni soluciones satisfactorias.

¿Qué emociones esperas que experimente el lector al cerrar el libro?

Me gustaría que el lector se quedara con una sensación de inquietud y reflexión, preguntándose hasta dónde está el límite de la justicia cuando es tomada por la mano del ser humano y qué ocurre cuando el Estado, a través de sus mecanismos, no logra dar una respuesta eficaz.

Más que ofrecer certezas, busco dejar preguntas abiertas.

Esta novela es uno de tus grandes objetivos cumplidos. ¿Qué ha significado para ti verla publicada?

Ha sido un proceso difícil de asimilar. Lo que comenzó como un simple microrrelato inspirado en una historia real que me conmovió profundamente terminó convirtiéndose en una novela publicada y reconocida con el Sello Talento de la editorial, todo ello en un periodo relativamente corto de tiempo.

Más que una meta alcanzada, lo vivo como el inicio de un camino literario que no esperaba recorrer, pero que ahora forma parte esencial de mi vida.

Tras esta historia tan intensa, ¿ya tienes en mente nuevos proyectos literarios o retos por alcanzar?

Sí, ya tengo nuevas ideas en mente y algunas líneas de trabajo que me gustaría desarrollar en el futuro. Sin embargo, prefiero avanzar paso a paso y ver cómo conecta esta primera novela con los lectores.

Para mí, el mayor reto ahora es seguir escribiendo con honestidad y encontrar historias que merezcan ser contadas.

Publicada originalmente en Publishnews

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