Tomás Redondo Jr
EntrevistaPor Lorenzo Herrero ·

Me gustaría que el lector leyera entrelineas, supiera entender lo difícil que es el mundo taurino para los que no están entre los grandes empresarios

Tomás Redondo Jr

En Tomás Redondo. Un apoderado para una década, Tomás Redondo Jr. rescata la figura de su padre, el influyente apoderado Tomás Redondo Chies, protagonista indiscutible del toreo en los años ochenta. A través de recuerdos personales y del legado oral y escrito que recibió, el autor nos adentra en los entresijos del mundo taurino, la forja de jóvenes promesas y el desafío de convertirlas en figuras.

La irrupción y trágica muerte de José Cubero marcan el corazón de esta obra, publicada en un año especialmente simbólico: 2025, cuando se cumplen cuarenta años de su fallecimiento.

¿Qué significó para usted cumplir la promesa de publicar la historia de su padre?

Significa el final de una etapa, era algo que  pensaba nunca iba a poder realizar, y el conseguirlo me deja con la calma y la satisfacción del deber cumplido.

¿Cómo era Tomás Redondo Chies en el ámbito familiar y en el profesional?

En el ámbito profesional era una persona muy luchadora, trabajador incansable y en lo referente a Yiyo, se enfrentaba a quien fuera por defender a su torero.

Si me preguntas como era en su papel de padre, te diré que mis recuerdos son los de un padre muy exigente, severo y al que le costaba mostrar su faceta más cariñosa. Pero no tengo ninguna duda que siempre me quiso mucho.

¿Qué aprendizajes personales obtuvo al trabajar junto a él entre 1984 y 1988?

Fue un aprendizaje brutal. El peso de ser el hijo de Tomás Redondo, con Yiyo como gran figura del toreo, era muy difícil de llevar con tan sólo 19 años.  Viví con esa presión durante el año 1984, convivi con el mundo del apoderamiento a través de Álvaro Munera, y en 1985 los meses anteriores a la muerte de Yiyo, junto al maestro César Rincón, fueron muy intensos y llenos de grandes experiencias.

Esos dos años se convirtieron en un verdadero máster profesional.

A partir de 1986 todo cambió para nosotros y, especialmente en 1987, viví muy de cerca la otra cara de la moneda.

En todo caso debo decir que esos cuatro años me cambiaron y sirvieron para una profunda madurez personal.

¿Qué recuerda de la irrupción de José Cubero como figura del toreo?

Mi recuerdo de aquella época es evocador, yo tenía 19 años en 1984 y pude disfrutar de la relación de amistad con una gran figura del toreo. Sinceramente no puedo expresarlo con palabras, estábamos en la cima de la profesión. Mi padre como apoderado y Yiyo como torero, y en medio de los dos yo estaba viviendo un sueño, con gran cantidad de proyectos y objetivos.

¿Cómo vivió desde dentro el trágico final en Colmenar Viejo?

Lo viví como si ese hermoso sueño del que te hablaba, se hubiera tornado de golpe en una pesadilla. La única palabra que se me ocurre es: Devastador.

¿Qué retos supone convertir a un novillero en figura consolidada?

Retos personales, sociales, familiares y económicos. Si eres un apoderado independiente, yo diría que es como subir una gran montaña sin equipamiento adecuado y la climatología en tu contra.

¿Qué papel desempeñaron toreros como Sánchez Cubero o Richard Millian en la trayectoria de su padre?

Es una pregunta muy interesante. Realmente Miguel (Sánchez Cubero), supuso una continuidad en su profesión, el recuperar la ilusión por la vida. Justicia divina llegamos a creer y alguna vez así lo hablamos mi padre y yo, desgraciadamente la realidad se impuso y el resultado final no fue el que ninguno, ni torero ni apoderado, hubieran deseado.

En lo relativo a Richard Millian, fue su último torero. Hizo una buena campaña e incluso toreó en Madrid y cortó una oreja.

En 1985 por ejemplo, con Yiyo vivo, Richard hubiera toreado más de 30 corridas de toros con total seguridad.

¿Cómo fue el proceso de recuperar y actualizar los textos originales junto a Sara Alcalá?

Agradezco infinito esta pregunta, ha sido un proceso muy complejo y difícil. Un enorme trabajo por parte de los dos, pero especialmente de Sara. Ella ha sido clave en poder digitalizar y estructurar una obra demasiado densa, y actualizarla enfocando el libro al verdadero objetivo, narrar la trayectoria taurina de Tomás Redondo y dejar plasmado en el libro su legado.

Creo que mi padre desde donde esté ahora,  puso a Sara en mi camino.

¿Qué cree que diferencia a un gran apoderado de uno simplemente correcto?

Un gran apoderado es aquel que ve en los ojos de un torero, lo que otros no pueden apreciar. Y arriesga todo, prestigio y dinero, en aquello en lo que cree.

¿Qué le gustaría que el lector comprendiera sobre el mundo taurino tras leer este libro?

Me gustaría que el lector leyera entrelineas, supiera entender lo difícil que es el mundo taurino para los que no están entre los grandes empresarios, los intereses que se mueven en esta difícil profesión del apoderamiento independiente, y las facturas que te pasan al cobro cuando la vida se te tuerce.

Publicada originalmente en Publishnews

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