Alberto Núñez Seoane
EntrevistaPor Lorenzo Herrero ·

La historia siempre la escriben los personajes

Alberto Núñez Seoane

Alberto Núñez Seoane nos invita a explorar la vida de Rogelio Antúnez en Vidas descontadas. Desidia, una novela que revela cómo la apatía y la indiferencia pueden marcar el destino de una existencia privilegiada. A través de personajes intensos, complejos y bien trazados como Juana, Jesús «el Mármol » y Rocío, la obra nos enfrenta a la contradicción entre el privilegio y la incapacidad de aprovecharlo, así como al impacto de la ambición, la codicia y la venganza. Con un estilo que cohesiona introspección y tensión narrativa, Núñez Seoane nos zambulle en la tragedia de un hombre que desperdicia las oportunidades que la vida le ofrece.

¿Qué lo inspiró a crear el personaje de Rogelio Antúnez y su marcada desidia?

La incapacidad de las personas para tomar y asumir decisiones, que cada día observo más generalizada.

¿La historia de Rogelio se basa en experiencias reales o es completamente ficticia?

Las cosas no suelen ser, solo,  blancas o negras. Hay de todo: vivencias, imaginaciones, pesadillas… ficción, realidad…

¿Cómo surgió la idea de enfrentarlo con un personaje como Jesús, « el Mármol»?

El Mármol representa lo peor de la condición humana, que a todos nos adorna. Su determinación para lograr lo que quiere, es la otra cara de la moneda de la vida que protagoniza Rogelio Antúnez.

Juana representa una segunda oportunidad que Rogelio no supo aprovechar; ¿qué quería transmitir con esta relación?

Qué el amor lo puede casi todo, pero no todo. El mundo acostumbra a mal repartir amores y odios

Rocío es un personaje marcado por la tragedia y la venganza. ¿Qué importancia tenía para usted construir su fuerza y complejidad?

Rocío representa la voluntad de corregir lo que la vida condenó. Su determinación casi le hizo conseguirlo, pero al final su inteligencia fracasó.

¿Cómo maneja el equilibrio entre la introspección de los personajes y la tensión de la historia?

Intenté demostrar que la historia siempre la escriben los personajes. Ellos, con sus decisiones o la falta de ellas, hacen que la historia sea la que termina siendo: interesante, o no, tranquila o tensa.

La novela refleja cómo la apatía puede destruir la vida de alguien. ¿Cuál fue su motivación para explorar este tema?

La comprobada importancia que a lo largo de los años he constatado que supone el hecho de tomar decisiones.

Usted ha viajado por muchos países y ha vivido en distintos lugares; ¿alguna experiencia personal influyó en esta novela?

Todas influyen. Mi vida, como la de todos, es un resumen fugaz de experiencias habidas.

¿Qué papel juega el entorno social y familiar de Rogelio en la construcción de su carácter?

La educación y el entorno en el que un proyecto de persona se hace persona, o no, es tan determinante como el ADN y la circunstancia.

Su formación en ciencias biológicas y su amor por la naturaleza son conocidos; ¿cómo influyen estos intereses en su escritura literaria?

Me gusta sentirme parte de la naturaleza de la que formo parte. No me hayo, ni quiero, fuera de ella. Es una de mis asignaturas pendientes: regresar y perderme en y con ella.

Vidas descontadas. Desidia tiene un tono oscuro y trágico. ¿Fue un desafío mantener coherencia emocional en la narrativa?

Absolutamente, ¡sí!

¿Qué espera que los lectores reflexionen sobre la vida, las decisiones y la apatía después de leer su libro?

Pensar que no hay destino escrito; definitivamente somos nosotros los que lo escribimos y, por ende, tenemos que asumir las consecuencias, lo aceptemos o no.

¿Está trabajando en algún nuevo proyecto literario que siga explorando temas similares?

Vidas descontadas tendrá, espero, una segunda parte: Coraje, y una tercera: Destino. Entre tanto he terminado un ensayo: Realidad de realidades, y todas realidad; tengo que recopilar y publicar mis poemas; y estoy escribiendo otra novela: El concejal.

Publicada originalmente en Publishnews

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