
Poder escribir es un lujo, para quien lo hace y, si el producto resultante es bueno, también para quien lo lee
Con (M)entir, Miguel Ángel Mancheño presenta una novela que va más allá de los habituales límites de la narrativa convencional para adentrarse en una profunda reflexión sobre la verdad, la mentira y el poder de la escritura. A través de una protagonista cuya vida está marcada por la cárcel, la enfermedad y un proceso de reconstrucción personal difícil, el autor construye un relato de gran intensidad humana, donde se cohesionan dilemas éticos, conflictos sociales y cuestiones ideológicas de plena actualidad. Su trayectoria como jurista y profesional de la intervención social aporta una mirada comprometida que enriquece una obra ambiciosa, capaz de combinar el lirismo, el ensayo y la narración sin perder nunca su fuerza literaria.
¿Cómo nació la idea de escribir (M)entir y qué inquietud personal o literaria fue el punto de partida de esta novela?
Como nacen las ideas, es decir, notando que una luz se enciende en tu cabeza y fijándote en ella. Afortunadamente, esta luz se encendió cuando me encontraba trabajando en ordenar multitud de cosas que necesitaba contar, decidido como estaba en escribir una novela comprensiva de reflexiones que pudieran aportar algo interesante al debate sobre la situación actual del mundo, sobre cuestiones que se tratan, a veces, con frivolidad o desprecio. Frente a este modo de posicionarse, cada vez más presente en el debate diario, siempre he creído que es posible plantear alternativas de contestación más delicadas, más poéticas a la par que contundentes. Y esto es lo que he pretendido. Los lectores dirán si comparten este modo de entender la vida que tienen los protagonistas.
El título de la obra juega con un sugerente doble significado. ¿Qué representa para usted ese paréntesis y qué quería transmitir con él?
Introducir la primera letra del título entre paréntesis pretende, ante todo, generar curiosidad e interés en saber que hay detrás de esta “originalidad”. Y lo cierto es que sí hay algo: una vida intensa, poesía, una trama que lleva a conocer una aventura vital sorprendente, un juego de la memoria que lleva a M, la protagonista, a profundizar en aquellas cuestiones que han marcado su pensamiento, a lugares queridos tras conocerlos y vivirlos…
Marina, ese es el nombre de M, inicial que también se corresponde con Mujer, cuenta su vida de forma aparentemente desordenada en la novela. Pero este desorden aparente permite al lector jugar con lo que se cuenta, seguir a la voz que narra o discurrir por otro camino que lleva al mismo sitio y que ella marca, enfatizando en lo que le interesa.
Libertad, Feminismo, Amor. De Novela a Memorias de una mujer libre y valiente, de prosa a poesía, a descripción del amor por la narrativa.
El ejercicio de poder contar esto que quiero en un formato “no largo” ha sido un poco difícil. Al final, decidí que esta novela formara parte de una trilogía. Reto a quien la lea a descubrir las dos sub-tramas que están dentro de (M)entir y darán entrada a las otras dos novelas de la trilogía que seguirán a la primera.
La novela reflexiona constantemente sobre la verdad y la mentira. ¿Cree que ambas son conceptos absolutos o dependen del contexto y de quien las narra?
Me remito, al responder esta pregunta, a la Nota de Autor que pretende transmitir el sentido del nombre de la novela, nada casual, por cierto. Dice así:
En esta novela reivindico el hecho de mentir, a veces legítimo, excluyendo la versión perversa de la mentira, que no me interesa nada, considerándolo compatible y reverso imprescindible de lo sostenido por la poeta Olvido García Valdés cuando afirma: La escritura es un lugar donde no se miente.
A partir de esta afirmación, suscribo que la escritura explore la sinceridad, la vida y la poesía, pero también es indudable que la verdad, la sinceridad, precisa del envés de la mentira. En absoluto considero gratuita esta afirmación. Al menos, como intento plantearla en mi obra. Porque, para que la creación literaria genere emoción, para que constituya una búsqueda esencial del ser, necesita que la verdad lleve cosida, al dorso, la mentira.
Su protagonista atraviesa experiencias tan duras como la cárcel, la enfermedad y la reconstrucción personal. ¿Cómo construyó un personaje con un recorrido vital tan complejo?
Bueno, todo lo que recoge la novela, se ha ido ordenando solo hasta que he creído que estaba ante una trama coherente a la vez que interesante. Todas estas situaciones beben de mi experiencia profesional, del camino recorrido por el autor del personaje y por su imaginación. La clave, para mí, es dejarse llevar por esto.
Pero me detengo en algo que desde el primer momento he intentado traslucir: la reflexión sobre las diferencias que existen a la hora de tratar al hombre y a la mujer, siempre despreciando la igualdad, siempre dando por supuesto que el hombre es superior. Creo que esta visión nos empobrece e impide progresar. Por esto incido en ello.
La escritura ocupa un lugar central en la novela. ¿Considera que escribir es una forma de descubrir la verdad o, inevitablemente, también implica reinventarla?
Poder escribir es un lujo, para quien lo hace y, si el producto resultante es bueno, también para quien lo lee. Me hacía ilusión convertir el hecho de escribir en un protagonista más de mi novela. No sé si lo he logrado, que juzgue quien me lea.
¿Descubrir la verdad?. Bueno, como digo en mi libro, la vida está hecha de la compensación equilibrada de binomios, entre ellos, el binomio Verdad/Mentira
Uno de los aspectos más llamativos del libro es la combinación de lenguaje poético, reflexión ensayística y narración. ¿Fue un reto encontrar el equilibrio entre estos registros?
Me encanta esta apreciación o consideración tuya. Desde bien pequeño siempre quise ser poeta. Más adelante, abogado y escritor. Así que me tocó, con gusto, profundizar desde el trabajo social y el derecho en el modo más eficaz de poder intervenir en la mejora del mundo, aunque fuera un poquito. Fui, además de abogado, viviendista (defendiendo la vivienda pública siempre) y profesor de derecho en la Facultad de Trabajo Social. Fue en este momento en el que más disfruté “ensayando” (en el doble sentido de probar y escribir Ensayos) fórmulas de cambio que pudieran abrirse camino en territorios socialmente devastados, barrios “lúmpenes”, comunidades marginadas.
Intento ilusionar a la gente con la posibilidad de gestionar las utopías, de cambiar a mejor la maldita realidad que se instala en muchos lugares y destruye a quienes viven allí. Y esto, es más ilusionante hacerlo con un lenguaje y un discurso de prosa poética, con narrativa trufada de poesía, permítaseme decir.
El proyecto NTM introduce cuestiones relacionadas con el comercio justo, la legalidad y el poder económico. ¿Qué le interesaba explorar a través de este conflicto?
Buscarse la vida de forma inteligente es bien difícil. M encontró un camino cuando lo necesitaba. Ideó y puso en marcha un proyecto atrevido, decidió practicar, además de Comercio Justo, algo de Comercio Injusto. Y puso en marcha el proyecto NTM, que no voy a destripar diciendo en qué consistía. Sí puedo decir que hubo de pagar un alto precio que, increíblemente supo rentabilizar. No digo más, léanlo
En la obra aparecen temas como el colonialismo económico, las fronteras entre lo lícito y lo ilícito o la supervivencia. ¿Hasta qué punto buscó que el lector cuestionara sus propias convicciones?
Las fronteras entre lo lícito y lo ilícito, cada vez son más confusas. Para dirimir la justeza o no de una iniciativa en este mundo dominado por el poder de unos pocos y los abusos, hay que apreciar si la finalidad del proyecto que se aborde, tiene dosis suficientes de legitimidad o no. Esto lo aprendí defendiendo a multitud de personas “culpables” que asistí convencido de que estaba haciendo lo justo tras conocer su recorrido vital, la vida que había detrás de esas personas. También, participando en la agitación y la protesta por decisiones injustas tomadas desde el poder.
Su formación en Derecho y su amplia experiencia en intervención social, ¿han influido de manera decisiva en la construcción del universo de esta novela?
Sin duda alguna, pero M da una vuelta de tuerca a muchos de mis pensamientos y los reformula. Es un crack, “la tía”. Considero haber dado respuesta a esta pregunta al entrar en estas cuestiones cuando reflexiono líneas arriba sobre otras cosas.
Después de tantos años trabajando con realidades sociales complejas, ¿qué aprendizajes considera que han enriquecido especialmente su faceta como escritor?
Lo diré bien claro y alto: no te puedes hacer idea de lo que el campo en el que he trabajado y sigo trabajando ha influido en mi vida, como persona y también como escritor.
Porque he visto lo que he visto en los barrios en los que trabajé, pude fortalecer mi opción ideológica por los desfavorecidos. Claro que esto ha fortalecido mi faceta de escritor, cómo no.
La novela plantea importantes dilemas éticos sin ofrecer respuestas fáciles. ¿Prefiere que la literatura formule preguntas antes que ofrecer certezas?
Sin duda, creo que ha de ser así. Guerra al dogmatismo, al dirigismo en el territorio de las ideas. Es suficiente plantear los temas, apuntar la manera que tenemos de ver las cosas y por donde tiramos y que cada persona construya su respuesta, eso sí, con la mayor coherencia posible si tiene las herramientas para ello.
A lo largo de su trayectoria profesional ha trabajado en España y también en Chile. ¿Qué huella han dejado esas experiencias en su manera de entender a los personajes y los conflictos humanos?
Las huellas que ha dejado la trayectoria profesional que he seguido son indelebles, es esta trayectoria la que ha modulado mi personalidad, mi carácter y mi compromiso. ¡Menos mal que me decanté por el camino que sigo recorriendo, del que me siento orgulloso!
¿Qué espera que permanezca en el lector una vez cierre la última página de (M)entir?
Primero, un buen sabor de boca. Luego que permanezcan vivas en su espíritu y mente las respuestas que haya podido dar, como escritor, a las múltiples cuestiones que se plantean en la novela. Si estas son positivas, claro está.
Mirando atrás, ¿qué ha supuesto para usted, tanto en el plano personal como literario, el proceso de escritura de esta novela?
En el plano personal, una experiencia gratificante, que me ha resultado enormemente terapéutica y “sanadora” podría llegar a decir. En el plano literario, es igualmente muy gratificante llegar a cerrar una obra literaria tras el camino andado, sobre todo si consideras que la misma está en condiciones de mostrarse al público. Debe ser como algo parecido a un parto, salvando la comparación.
Tras la publicación de (M)entir, ¿se encuentra ya trabajando en un nuevo proyecto literario o prefiere dejar que esta obra siga su propio recorrido entre los lectores?
Sí, estoy ya ocupado en el segundo libro de la trilogía, con una temática en la que se entrecruzan los caminos de la historia reciente de nuestro país y su contienda fratricida (aunque esto último de un modo tangencial y no belicoso) con las vidas fabuladas y sorprendentes de sus protagonistas.
Espero acabar con él a lo largo de la próxima primavera.
Publicada originalmente en Publishnews


